My fitst portable cassette tape recorder 2020

Technique: Sound Sculpture. Cassette Tape Recorders from the 1960's and 1970's, audio. Variable measures.

 

My first portable cassette player. MACO Art Fair, Mexico City, 2020

 

Recording technology starting from a magnetic tape started to develop commercially at the end of the 1940's in USA, but it was not until 1963 that the Compact Cassette or Musicassette was developed in Holland by the Philips company. Starting in 1964 there were different brands of Portable Cassette Play Recorders with very low prices, permitting children and teen agers to acquire their first "toys" for listening music and recording sound. This work is about rescuing old cassette recorders (1964-1980 approx.) that conform a sculpture where most of the machines do not work. Nonetheless, two of them are completely new because they were never taken out of their boxes (two National Panasonic cassette recorders from 1972). One of these cassette machines play fragments of recordings of children, teen agers and adults that were made in the past, marveling before the possibility to listen to their own voices, like a sort of a mirror where they recognize themselves. At the same time, I made new recordings played on the other one, with people of different ages, making them reflect about how smart phones technological development has not helped oral tradition to evolve, but it rather has made it withdrawn due to the predominance of photography and video in the digital virtual world.

This work tries to come back to the past, to that first moment where portable recording technology was cheap and affordable, thanks to which my self and other friends made recordings of stories, jokes, invented songs, etc., but these unfortunately disappeared. I am trying here to fight the entropy of this disappearing memory, as well as rescuing these old useless obsolescent cassette recorders, and also by creating new recordings that will be made each time the work is shown, starting from a short questionnaire that will make people reflect on the utility of this technology for auto analysis, meditation, reflection, and other ludic creative possible activities, that in this world dominated by visual image have been marginalized.

 

 

 

 

La tecnología de grabación a partir de una cinta magnética se comenzó a desarrollar comercialmente a finales de los años 40 en los Estados Unidos de América, pero no es hasta el año de 1963 en que surge el Compact Casete o Musicasete en Holanda, desarrollado por la compañía Philips. A partir de 1964 comienzan a surgir distintas marcas de Portable Cassettte Play Recorders a precios muy bajos, lo que permite que niños y adolescentes pudieran adquirir sus primeros "juguetes" para escuchar música y grabar sonido. Esta obra trata del rescate de grabadoras de casete (1964-1980 aprox.) antiguas que conforman una escultura en la que la mayor parte de estos aparatos no funcionan. Sin embargo, dos de ellos son totalmente nuevos ya que nunca salieron de sus cajas (dos grabadoras National Panasonic de 1972). Una de estas grabadoras toca fragmentos de grabaciones que distintos niños, adolescentes y adultos hicieron en el pasado, maravillándose ante la posibilidad de escuchar su propia voz, como una especie de espejo en el que se reconocen. Al mismo tiempo, realicé grabaciones nuevas que suenan en la otra grabadora, con personas de distintas edades, haciéndolos reflexionar acerca de cómo el avance tecnológico de celulares inteligentes no solo no nos ha hecho avanzar la tradición oral aural, sino que mas bien la ha retraído y frenado debido al predominio de la fotografía y el video digitales en el mundo virtual digital.


Esta obra intenta volver al pasado, a ese momento de la primera aparición de la tecnología de la grabación magnetofónica portátil, asequible y barata, gracias a la cual yo mismo y otros amigos realizamos grabaciones de cuentos, chistes, canciones inventadas, etc, pero que desgraciadamente desaparecieron. Es un intento por combatir la entropía tanto de esta memoria desaparecida, así como la de las grabadoras antiguas obsolescentes inservibles, y de la creación de grabaciones nuevas que se continuarán haciendo cada vez que la obra se presente a partir de un pequeño cuestionario que pueda hacer reflexionar al público acerca de la utilidad de esta tecnología para el auto análisis, la meditación, la reflexión, y para otras actividades creativas lúdicas aurales posibles, que en este mundo dominado por la imagen visual han quedado marginadas.